Una Masterclass con… Alejandro Magno

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Visionario, creador de equipos, mentor. Este conquistador del mundo nos muestra algunas lecciones de liderazgo atemporales, pero también algunas fallas evidentes.

Aunque la teoría del liderazgo del “Gran Hombre” pertenece casi a los rastrojos de la historia, su encanto continúa desconcertando. Subyacente a esta teoría está la suposición de que si la persona correcta para una labor específica emerge, él o ella tomará el control de una situación casi mágicamente y conducirá a un grupo a la seguridad o al éxito. Si bien estos líderes son escasos, hay momentos en que un individuo singular sale de la multitud y sirve como modelo de liderazgo.

Uno de esos personajes fue Alejandro Magno; Rey de Macedonia, uno de los guerreros más célebres de la historia y una leyenda de estatus casi divino en vida. Él cae en la categoría de élite de aquellos que cambiaron la historia de la civilización y modelaron el mundo actual tal como lo conocemos.

Desde una perspectiva de liderazgo, no es muy aventurado señalar que este gran conquistador no tenía igual. Podría ser magnánimo con los enemigos derrotados y extremadamente leal con sus amigos. Como general, lideró con el ejemplo, desde el frente. El reinado de Alejandro ilustra una serie de significativas lecciones de liderazgo que siguen siendo adaptables a los jefes políticos y empresariales hoy. En esta nota detallaremos algunas de ellas.

Poseer una Visión Indiscutible

Las acciones de Alejandro definen lo que se puede lograr cuando una persona está completamente enfocada, cuando tiene claridad junto con una “magnífica obsesión”. Gracias a gestos dramáticos y habilidades retóricas que han sido destacadas por muchos eruditos, Alejandro habló a la imaginación colectiva de su tropa y ganó el compromiso de sus seguidores.

Ser Insuperable en la Ejecución

Alejandro no solo tuvo una visión convincente, también sabía cómo hacer que esa visión se hiciera realidad. Al mantener un excelente sistema de información, fue capaz de desentrañar los motivos de su oponente y fue un maestro en la coordinación de todas las partes de su máquina militar. Ningún otro líder marcial antes que él utilizó la velocidad y la sorpresa con tanta pericia. Él sabía el verdadero valor de la afirmación “¡O se es rápido o se está muerto!”.

Fomentar la Innovación

Alejandro se dio cuenta de la ventaja competitiva de la innovación estratégica. Debido a su hábil despliegue de tropas, su apoyo y confianza en la creatividad de su cuerpo de ingenieros, y su propia perspicacia logística, su máquina de guerra fue la más avanzada de su tiempo.

Crear un Equipo Ejecutivo

Alejandro Magno también sabía cómo construir un equipo comprometido a su alrededor y operaba de una manera que permitiera a sus comandantes aprovechar las fortalezas del otro.

Liderando en Terreno

Alejandro dio el ejemplo de excelencia con su estilo de liderazgo; dirigió a sus tropas literalmente desde el frente. Cuando sus tropas tenían hambre o sed, él tenía hambre y sed; cuando sus caballos murieron debajo de ellos y tuvieron que caminar, él hizo lo mismo. Esta sociabilidad solo cambió cuando sucumbió al lujo de la vida de la corte persa.

Identificación del Grupo de Acogida

Alejandro creó una máquina de propaganda muy astuta para mantener a su gente comprometida. Sus habilidades de oratoria, basadas en el lenguaje simple de sus soldados, tuvieron una influencia hipnótica en todos los que lo escucharon. Forjó un uso extensivo de poderosos símbolos culturales que provocaron fuertes emociones. Estas labores de “gestión del significado”, armonizadas con su talento para liderar con el ejemplo, atizaron una potente identificación grupal entre sus tropas y motivaron a sus hombres a hacer esfuerzos excepcionales.

Establecer mecanismos de Gobernanza Organizacional

La última lección que ilustra el caso de Alejandro (por omisión) es la importancia primordial de los poderes compensatorios. Los líderes tienen la responsabilidad de establecer mecanismos adecuados de gobierno organizacional, esgrimiendo controles y mesuras para evitar la toma de decisiones erróneas y el abuso de poder.

Alejandro Magno abordó su reinado como un gobernante ilustrado, alentando la participación de sus compañeros, soldados leales provenientes de las familias nobles de Macedonia. Pero como muchos gobernantes antes que él, se volvió adicto al poder. Con el paso del tiempo, su comportamiento se volvió cada vez más dominante. No toleró nada más que los aplausos de su audiencia, por lo que su círculo inmediato mantuvo sus reservas. Como resultado, perdió contacto con la realidad, otro factor que lo llevó a no consolidar su imperio.

“De la realización de cada uno, depende el destino de todos”. | Alejandro Magno, Rey de Macedonia y discípulo de Aristoteles. 

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